Ahora la Eta y el Gal
se están comiendo la boca
y dicen que se equivoca
todo aquel que lo ve mal,
y el terrorista brutal
ríe como un majareta
pues su letal metralleta
triunfa en su ansia asesina,
que en Gal lo leGal termina
como su carEta en Eta.
Jesús María Bustelo Acevedo
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