Qué bonito es Barcelona
sin perfil y sin persona,
que en otoño o primavera
con su Cataluña entera
desentona...
Con sus bares y sus mantas,
sus yonkies y pagafantas
de Occidente,
y su pose prepotente
que allá en su cárcel de escombro
ven por encima del hombro
a to el resto de la gente...
¡Y esa Rambla proxeneta
en donde podemos ver
esa tragedia de ser
de otro rincón del planeta...!
¡...Y mujer!
Qué bonita es Barcelona
para todo el que se clona,
sin duende, sin señorío,
con el corazón podrío
por su estéril mestizaje,
que en su alianza malaje
buscan sus nuevos consejos
y en sus burdeles cariño
que nutra su inmenso cráneo...
Sin el saber de los viejos
y sin el alma del niño...
Donde el cemento aprisiona
a todo el Mediterráneo
enterito...
¡Qué bonito!
¡Qué bonito!
¡Qué bonito es Barcelona!
Jesús María Bustelo Acevedo