Un palio para la Virgen...
Sombras para su jardín,
sin la pasión de los besos...
Sin el amor, que es morir...
Nuestras vidas son los reos
que van a dar a la mar
de contratiempos muy feos
que niegan nuestros deseos
y la verdad olvidada
haciéndonos despertar
para nadar en la Nada
entre amores y mareos...
¡Despierte el alma apagada,
que camina,
peregrina,
de la santidad en pos!
¡Y deja en el palio huellas,
como estrellas,
Bendita Madre de Dios,
e ilumínanos en ellas!
Jesús María Bustelo Acevedo
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