Qué asco da el chocolate,
que te corrompe las venas
y contamina tu sangre,
que te convierte en condena
el latir del corazón
con su nociva dulzura
y su buenismo dulzón
que te destroza la piel...
¡Que tan sólo te procura
amargura
y nunca miel!
Jesús María Bustelo Acevedo
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